Retroalimentación: un camino de ida y vuelta
- Barbara Marmolejo

- 20 abr 2025
- 3 Min. de lectura

La mayoría de nosotros recordamos alguna vez que recibimos retroalimentación que nos pareció inapropiada, confusa y francamente desalentadora . En muchos ámbitos, y especialmente en lo laboral, la retroalimentación suele tener mala reputación.
Pero ¿y si dejáramos de verlo como un juicio y empezáramos a verlo como lo que realmente es? Información. La que nos ayuda a ajustar su ruta cuando es necesario, como un conductor que ajusta su ruta según las indicaciones del GPS.
Cuando se comparte de manera regular y a consciencia, la retroalimentación impulsa el rendimiento.
Genera confianza, impulsa el compromiso y ayuda a todo el equipo a avanzar con claridad. Estudios demuestran que las organizaciones con una cultura de retroalimentación sólida reportan una mayor satisfacción del cliente y mayor alineación interna. Sin embargo, casi dos tercios de los empleados afirman no recibir suficiente retroalimentación.
¿Qué nos está limitando?
Muchas personas se sienten incómodas al dar o recibir retroalimentación, especialmente en momentos difíciles. Quizás tememos generar tensión, no sabemos cómo expresarnos o nos preocupa parecer demasiado duros. Por eso, guardamos silencio. Pero en ese silencio, perdemos señales valiosas que podrían ayudarnos a alcanzar nuestro objetivo con mayor fluidez.
Aquí está la buena noticia: la retroalimentación no se trata de críticas, sino de ajustes a la ruta.
Se trata de crear un espacio donde las personas se sientan vistas, respetadas y apoyadas, incluso cuando se necesitan cambios.
Y funciona mejor cuando es oportuna, clara y aplicable.

Un sistema de navegación para el crecimiento
Piensa en tu equipo como un coche en un largo viaje por carretera. La ruta no siempre es sencilla. Hay desvíos, atascos y condiciones meteorológicas inesperadas. Un buen GPS no juzga, sino que recalcula . Ofrece retroalimentación y opciones en tiempo real para que puedas adaptarte y mantenerte en el buen camino. Eso es lo que hace una sólida cultura de retroalimentación: ayuda al equipo a responder a las condiciones cambiantes y a avanzar.
La retroalimentación no debería darse solo al final de un viaje o después de una avería. Ya sea que estés generando una nueva idea, experimentando con una ruta diferente o enfrentando un obstáculo inesperado, la retroalimentación, tanto verbal como no verbal, es el sistema de guía que te mantiene alineado.
Entendiendo la psicología de la retroalimentación
Nuestras mentes, a pesar de su brillantez, tienen peculiaridades. Sesgos como el sesgo de confirmación (considerar la información que respalda lo que ya creemos) o el sesgo de disponibilidad (confiar solo en la información que tenemos disponible) pueden nublar nuestro GPS interno. Por eso necesitamos la retroalimentación de los demás: para salir de nuestras cámaras de eco y recalibrar nuestro pensamiento con una perspectiva fresca.
¿Otra trampa? Descartar las reacciones emocionales como irracionales. Las emociones también son datos, como las luces de advertencia en el tablero. No las ignoramos; las interpretamos. Desarrollar la conciencia emocional, tanto la nuestra como la de los demás, es esencial para un intercambio de retroalimentación significativo.
Especialmente en situaciones de estrés , podemos adoptar una actitud defensiva o ponernos como en piloto automático .
Reconocer estos patrones nos da la oportunidad de hacer una pausa, reevaluar y retomar el camino con intención.

Una hoja de ruta para una retroalimentación eficaz
Si te preguntas cómo empezar, considera lo siguiente:
Genera confianza : mediante la coherencia, la equidad y el respeto. La confianza hace que sea más probable que las personas lo escuchen sin dudarlo.
Aclarar las expectativas : Los destinos imprecisos conducen a caminos equivocados. Sea específico sobre el objetivo, el motivo y los roles involucrados.
Prepara el mensaje : usa ejemplos claros. Olvídate de las suposiciones. Y revisa tus propios "mapas internos" (también conocidos como sesgos) antes de iniciar la conversación.
Haz que sea significativa : utiliza el método SBI :
Situación – ¿Cuándo y dónde ocurrió el hecho?
Comportamiento – ¿Qué hizo la persona?
Impacto – ¿Cuál fue el efecto?
Luego deja que la otra persona responda. Prepárate para escuchar, no solo para guiar.
Tu forma de comunicarte es tan importante como lo que dices. Evita las metáforas, las exageraciones y las suposiciones sobre los motivos de los demás. La claridad, el respeto y la empatía te llevarán mucho más lejos que edulcorar o culpar.
Más allá de las habilidades: una cultura que impulsa a la unión
En esencia, la retroalimentación no es solo una herramienta : es parte del motor de tu equipo . Los mejores equipos no son los que nunca fallan. Son los que detectan las señales, hablan sobre lo que salió mal y se adaptan juntos.
El proceso de retroalimentación es diferente para cada persona. Cada uno tiene sus propias rutas, estilos de conducción y puntos ciegos. Por eso, construir una cultura de retroalimentación comienza con el compromiso individual. Cuando cada persona está dispuesta a ofrecer y recibir aportes , todo el equipo llega más lejos, más rápido y con menos desvíos.
Porque sí, la retroalimentación es mutua. Como en cualquier buen camino.
Gracias por leer.

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